El amigo no presta sus juguetes
jul 05
Había una vez un nene llamado Raúl, que tenía un hermano llamado Felipe. Un día, luego del jardín, Felipe invitó a Dante, un compañerito del colegio, a jugar a su casa. Dante y Felipe jugaban muy bien en el jardín de infantes y eran muy compinches. Desde hace tiempo que Felipe quería invitarlo a jugar con sus juguetes y, por una cosa u otra, la invitación no se concretaba. Dante no tiene hermanitos y le divirtió mucho la idea de ir a jugar a la casa de su amiguito.
Ni bien llegaron, los amigos dejaron sus mochilas y se fueron a lavar las manos para tomar una rica leche chocolatada. Después, comenzó la diversión. Estuvieron jugando un largo rato con los animales de juguete que tiene Felipe, armando un zoológico, luego una selva y hasta un parque temático lleno de dinosaurios.
Después de jugar con los animales, Felipe le mostró a Dante su colección de autitos, una cuidadosa selección de los mejores vehículos de colección atesorados en una caja preparada para tal fin. Estos eran los autitos preferidos de Felipe; los fue coleccionando por mucho tiempo y jugaba con ellos prestando mucha atención a que no se dañen ni se pierdan. Felipe se repartió los autitos, dejando que cada uno vaya eligiendo de a uno. Así estuvieron jugando un largo rato, paseando todos los autitos por una imaginaria ciudad hecha con pistas de autos, playmobils y algunos bloques que hacían las veces de edificios.
Mientras estaban jugando, Dante fue a buscar su mochila y sacó 2 autitos que esa mañana había guardado antes de salir de su casa. Toma los autitos y comienza a jugar con ellos, junto a los otros que le prestó Felipe.
- ¿ Me prestás uno?, le preguntó Felipe.
- No, son mios, contestó Dante sin dejar de hacer rodar los autitos por una rampa construida con una pizarra.
- pero, hay que compartir, replicó Felipe. Yo te compartí mis juguetes.
- No, yo no comparto mis juguetes porque se pueden romper.
Uno de los autitos de Dante estaba ya despintado por el uso mientras que el otro no rodaba muy bien por una rueda que estaba algo trabada. Felipe se entristeció mucho pero no por ello le sacó sus autitos a Dante.
Al rato llegó la mamá de Date a buscarlo y, al ver la expresión de Felipe en su cara le preguntó si Dante se había portado mal. Entonces Felipe le comentó a la mamá de Dante lo ocurrido y ella le restó importancia al hecho; - No te preocupes, Felipe. Otro día te los va a prestar, trató de consolarlo.
Más tarde, cuando llegó el papá de Felipe, y habiéndose enterado por la mamá de todo lo sucedido, le dió un abrazo y lo felicitó por lo bien que se había portado con su amigo. Le dijo que hizo muy bien en pedir y no quitarle los autitos a Dante y le prometió que el fin de semana iban a ir juntos a la juguetería a comprar un nuevo autito para su colección.
Y colorín colorado, el cuento de Felipe y Raúl de hoy, ha terminado.
- Papá, ¿Porqué Dante no quiso prestar?; yo siempre presto mis juguetes cuando estoy con mis amigos.
- Hay nenes que les cuesta más que a otros desprenderse de sus juguetes, aunque sea sólo por un rato. Vos, que creciste con tus hermanos, estás acostumbrado a tener que compartir. A veces porque así lo querés, otras veces porque tus hermanos sacan tus cosas. Dante no tiene hermanitos y no está acostumbrado a que otro nene juegue con sus juguetes. Seguramente, con el tiempo, se anime a descubirir lo bueno que es compartir sus juguetes con sus amigos.


Muy bueno!!! Tengo una nena de 4, que tiene hermanos en la facultad, así que con el tema de compartir… se hace dificil.
Son muy buenos tus cuentos, la enseñanza es bien concreta, sobre lo cotidiano de los chicos. Gracias por estas herramientas.
Soy maestra en una escuela bíblica infantil, tengo a los más chiquitos, y los cuentos me van a servir de disparador. Gracias. Dios te bendiga
Muchas gracias por tus comentarios. Me alegra mucho que los cuentos te sirvan y ayuden a los chicos en lo cotidiano. Así es como los hemos planteados, simples pero que dejen una enseñanza e impriman valores; también son de mucha ayuda a los mios.