El cumpleaños de Pedro

jun 25

Había una vez un nene llamado Raúl, que tenía un hermano llamado Felipe. Un día, los dos hermanos habían sido invitados al cumpleaños de Pedro, el mejor amigo de Raúl. Para su cumpleaños número cinco, la familia de Pedro había preparado una hermosa fiesta en un salón con animación de Backyardigans. En la fiesta también estaban los demás compañeritos del jardín de Pedro y unos cuantos amigos más, que si bien no iban al jardín con Pedro, eran los hijos de amigos de los papás.

A Raúl y a Felipe le gusta mucho ir a los cumpleaños; Raúl, más independiente, ni bien llega va a buscar a sus amigos y participa de los diferentes juegos que proponen los animadores. Felipe, algo tímido, suele agarrarse de la pierna de su mamá y no se suelta sino hasta que esté por terminar la fiesta, más precisamente al momento de la piñata, en donde prepara sus bolsillitos para juntar todos los caramelos que pueda y darse luego un festín de golosinas.

Durante los juegos, a Raúl le tocó disfrazarse, junto a Pedro, de payasos, y organizar así una competencia entre dos equipos que tenían que pegar la mayor cantidad de círculos de colores en los coloridos trajes de sus amigos. A Raúl le hacía cosquillas cada vez que venia alguien de su equipo a pegar un círculo en su chaleco o en su pantalón de payaso, así que comenzaba a correr en círculos mientras era seguido por sus amigos para decorar su disfraz. Es por esto que el equipo de Raúl no consiguió muchos puntos con este juego, pero igual todos se divirtieron un montón. En realidad, casi todos, ya que había un nene, algo más grande que Raúl, que no le agradó mucho perder el juego y empezó a culpar a Raúl por su mal desempeño como payaso. El nene, Octavio, era hijo de unos amigos de la familia de Pedro. A Octavio no le gustaba perder en los juegos y, al ser más grande que los otros niños, siempre buscaba la forma de hacer trampa para ganar fácilmente las competencias.

Frente al enojo de Octavio, Raúl no le contestó. Levantó los hombros y siguió al resto de los chicos que estaban por comenzar con otro juego.

El cumpleaños de Pedro - Los cuentos de RaúlAl momento de soplar las velitas, Pedro pidó estar con su amigo Raúl, sin embargo Octavio no quiso cederle el lugar al lado de Pedro, entonces Raúl se quedó algo más atrás mientras cantaba bien fuerte el cumpleaños feliz para Pedro.

Luego de la torta, Felipe y Raúl fueron hacia donde estaba la piñata: Un gran globo azul, con las figuras de los Backyardigans, lleno de golosinas y de otras sorpresas. Como Felipe era chiquito, su hermano Raúl se sentó junto a él, algo apartado del centro de la piñata, de forma tal que ningún amigo se tropezara con Felipe al querer agarrar los caramelos. Pedro, con la ayuda de su mamá, se paró en una silla y pinchó la piñata; todos los chicos estaban muy contentos; había caramelos de casi todos los sabores, unos bomboncitos de chocolate, paraguitas, medallones de menta y muchos, pero muchos juguetes de nena y de nene.

Felipe, con la ayuda de Raúl, logró agarrar un montón de golosinas y otras sorpresas. Tenía los bolsillos casi llenos y una sonrisa de oreja a oreja por su maravilloso botín. Raúl, que había estado ayudando a Felipe agarrando golosinas, no pudo conseguir mucho. Tan solo unos pocos caramelos y un autito de juguete. En eso, se acerca Octavio hasta donde estaba Felipe y le saca gran parte de las golosinas que se había guardado un ratito atrás. Raúl, que lo ve, le pide que no moleste a su hermano y le devuelva lo que le había quitado; sin embargo, Octavio, que era algo más grande, intentó empujar a Raúl para quitárselo de su camino. Raúl pudo esquivar el empujón, agarró a Felipe de la mano y fueron hasta donde estaban los mayores a contar lo sucedido, mientras Felipe no dejaba de llorar por lo que le había hecho Octavio.

Justo dio la casualidad que entre los mayores estaba el papá de Octavio, quien llamó a su hijo a un rincón del salón para retarlo por su mal comportamiento, en especial, hacia un nene más chico que él. Además del reto, Octavio tuvo que devolver los caramelos que le sacó a Felipe y pedirle disculpas a Felipe y a Raúl.

Cuando la mamá de los chicos se enteró lo sucedido, lo felicitó a Raúl por haber cuidado y protegido a su hermano. Les dijo que estaban muy orgullosa de ellos y que la ponía muy feliz ver que los hermanos se cuidaban entre ellos. Inmediatamente después llamó por teléfono al papá de Raúl y Felipe quien les fue a comprar una gran sorpresa por su buen comportamiento.

Y colorín colorado, el cuento de Raúl de hoy, se ha terminado.

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