El humor de Raúl
ago 26
Había una vez, un nene llamado Raúl, que tenía un hermano llamado Felipe. Un día, Raúl se quedó a dormir en la casa de su amigo Pedro. A Raúl le gustaba mucho quedarse a dormir en lo de sus amigos porque aprovechaban para estar hasta muy tarde jugando a los juegos electrónicos o viendo películas.
Pedro era uno de los mejores amigos de Raúl; se conocieron en la primera infancia y tenían una muy linda amistad. Siempre que podía, Pedro invitaba a jugar a Raúl, y a veces, cuando los padres lo dejaban y no había que ir al colegio al día siguiente, también a dormir.
Esa noche los amigos se quedaron jugando hasta casi las dos de la mañana. Ya era muy tarde, pero ninguno de los dos quería dejar de jugar, hasta que la mamá de Pedro les ordenó por tercera vez, apagar el juego e irse a dormir. A regañadientes, los amigos hicieron caso y se fueron a descansar.
Al día siguiente Raúl se levantó temprano, como todos los días. Pedro se quedó durmiendo un rato más. Aún algo dormidos desayunaron y Raúl se preparó para regresar a su casa.
Cuando sus papás fueron a buscar a Raúl, él ya estaba de muy mal humor. Casi que no los saludó y sólo abrió la boca para pelear a Felipe porque estaba jugando con un muñequito de Raúl.
Al llegar a su casa, Raúl seguía protestando por todo. Nada le agradaba.
- Raúl, le dijo su papá, es momento que cambies el humor y nos hables bien a tu hermano y a nosotros.
- Estoy de buen humor, contestó Raúl casi apretando los dientes.
- No Raúl, no es así. No has dejado de pelear a tu hermano y ante cada cosa que te preguntamos, o no nos contestás, o lo hacés enojado.
- Bueno, es que me molestan.
- ¿Cómo que te molestamos?
- No, ustedes no, interrumpió Raúl. Felipe me molesta.
- Tu hermano no te molesta. Es que te extraña y quiere jugar con vos.
- Bueno, pero me molesta igual, siguió diciendo Raúl.
- Además, a nosotros también nos estás contestando mal, agregó el papá. Siempre que te quedás a dormir en lo de un amigo volvés de muy mal humor y eso no nos gusta. Tal vez sea porque no te divertís…
- Sí me divierto, volvió a interrumpir Raúl.
- … o porque te quedás despierto hasta muy tarde y no llegás a descansar el tiempo necesario, continuó el papá sin prestar atención a la interrupción de Raúl.
Raúl se quedó callado. Lo último que le dijo su papá lo dejó pensando y, aunque se dió cuenta de que tenía razón, sólo volvió a repetir:
- es que Felipe me molesta...
El papá de Raúl lo puso en penitencia, no puede jugar a juegos electrónicos ni computadora por una semana. Raúl, de mala gana la aceptó y, muerto de sueño, se fue a dormir la siesta.
Y colorín colorado, el cuento de Raúl de hoy, ha terminado.
- Papá, ¿Raúl se dió cuenta que no era Felipe el que lo ponía de mal humor?
- Creo que si; cuando su papá le dijo que se debía a la falta de sueño, Raúl se calló y estoy seguro que se dio cuenta que su papá tenía razón. Si bien estaba levantado, tenía mucho, mucho sueño.
- Y despué de dormir, ¿le sacó la penitencia el papá?
- No creo; las penitencias, así como los premios, se cumplen. Seguramente Raúl no pudo jugar por una semana a los juegos electrónicos que tanto le gustaban…


Me encantó el cuento!!! Bárbaro para compartirlo con nuestros hijos
mmmmmmmmm q garra