Hijos Triunfadores

jun 24

Hace unos siglos un famoso pensador griego dijo: “Lo único permanente es que vivimos en un mundo de cambios”.
Debemos preparar a nuestros hijos para el mundo del futuro, y lo determinante para triunfar será el carácter, no exactamente el conocimiento. Tener temple, salir de fracasos adecuadamente, hacer de ellos un desafío y no una tragedia….

Un hijo forjará carácter si percibe claramente la autoridad de los padres. Con presencia de autoridad los niños y jóvenes a su vez actuarán con autoridad para resolver sus problemas; actuarán por determinaciones. Sin presencia de autoridad los chicos serán débiles de carácter y actuarán por impulsos con los consecuentes problemas de adaptación.El límite de autoridad lo pone la siguiente regla: “La autoridad no debe humillar”.El niño o el joven de hoy será el adulto del mañana. Hay que mirar al hijo como a un adulto potencial.

¿Queremos que nuestros hijos no sufran? Entonces hay que prepararlos para sufrir. No podemos estarle evitando todo el tiempo todo posible sufrimiento. No debemos  resolverles todos los problemas, hay que ayudarlos a que poco a poco los resuelvan ellos mismos. Nadie logra metas exitosas y duraderas sin un poco de sufrimiento. ¿Alguien imagina a un campeón de atletismo que no sufra para lograr sus marcas? ¿A una Madre Teresa sin privaciones o a un Juan Pablo II sin estudio, ayuno ni oración?

Hay que enseñarles a hacer ESFUERZOS SUPLEMENTARIOS. Que sepan que siempre se puede un poquito más.
Es muy importante enseñarles a carecer, es decir a “sentir la falta de” y arreglárselas por sí mismos, ellos deben saber el valor de las cosas. Si no lo hacen de chicos, les será muy difícil de adultos ¿Cómo les enseñamos a carecer?
¡Dándoles un poquito menos de lo que necesitan! Así aprenden a apreciar lo que tienen, a no ser ingratos, a gozar de la vida porque muchas veces se goza en las cosas sencillas. Aprenden a no ser quejosos. También hay que educarlos en el servicio y la oración. Una familia normal es un equipo de trabajo con pocas y simples tareas, Las escuelas más importantes de liderazgo del mundo enseñan a los jóvenes a carecer, para que sepan y entiendan el mundo y lo puedan liderar.

Eduquemos hijos luchadores, no débiles incapaces. Que se superen a sí mismos. Que tomen los problemas como desafíos para  mejorar. Nadie alcanza altura con un solo vuelo. También hay que ilusionarlos con ideales, metas futuras, sueños para que sean buenos de corazón. Importante también es estar convencidos de que triunfador no equivale a tener, triunfadores son aquellos que son felices con lo que hacen y hacen lo que deben con amor convicción y alegría. Solamente así podrán hacer felices a otros.
Los hijos con carácter templado, conocimiento del carecer, educados en el servicio y plenos de amor e ilusiones serán hijos triunfadores.

Los padres tenemos la gran responsabilidad de criar hijos que transformen nuestro país, en uno donde reine la libertad, la abundancia, la justicia y sobre todo la felicidad.

Adaptado de un texto de Luis Baba Nakao, Marzo 2007

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