Los hermanos no ordenan

ago 10

Había una vez un nene llamado Raúl, que tenía un hermano, llamado Felipe. Un día, los dos hermanos estaban jugando con tooodos los autitos que tenían, que eran unos cuantos. Incluso Felipe sacó, de su cajita de “especiales” algunos de sus tesoros preferidos, una cuidadosa selección de los mejores autitos de colección.

Habían armado una gran pista, por donde iban y venían todo tipo de autitos: grandes, pequeños, de madera, de metal, a fricción, a pilas, y de todos los tamaños; tanto Raúl como Felipe podían estar horas jugando con los autitos sin dejar de divertirse.

Luego de la cena, su mamá los llamó:
- Raúl, Felipe, vengan a guardar sus juguetes.
- Estamos cansados, respondió Raúl por los dos. Y era cierto, a Felipe se le cerraban los ojos y Raúl se había sentado en el sillón con una revistita y se estaba quedando dormido.
- Hagan un esfuerzo adicional, les dijo la mamá. Son sus juguetes y deben cuidarlos. No puede ser que siempre tengamos que ordenarlos papá y mamá.
- Ahora no podemos, agregó Felipe; pero mañana los vamos a ordenar.

Los dos hermanos se fueron rápidamente a sus camas y, cerrando los ojos, quedaron profundamente dormidos.

Sus papás, que todos los días levantaban los juguetes tirados toda la casa, se dijeron que esta vuelta iban a dejar que sus hijos hicieran esta tarea al día siguiente, ya que no tenían que levantarse apurados para ir a estudiar.

Así pasó la noche y al día siguiente, los autitos estaban en donde habían quedado. El primero el levantarse fue Raúl, quien, aún medio dormido, se puso sus pantuflas y fue a buscar algo para tomar, cuando de repente…

- Ay!.... gritó con fuerza. Sin querer había pisado uno de los autitos de Felipe que le pinchó el pie y hasta llegó a romperse por la pisada de Raúl. Al oir grito se levantó Felipe quien, al ver uno de sus autitos preferidos roto, se puso a llorar desconsoladamente.

- ¡Papá! – gritó Felipe – ¡Raúl me rompió el autito azul!
- ¡Fue sin querer! ¡estaba en el piso y no lo vi!, se defendió Raúl de la acusación de su hermano.
Su papá fue hasta donde estaban los hermanos y, viendo lo ocurrido, los sentó a los dos y les explicó:
- Ayer, mamá les pidió que guardaran los autitos y ustedes no quisieron hacerlo. De haber guardado sus juguetes, esto no habría pasado. Raúl se levantó y, sin ver pordonde pisaba, rompió el autito, pero no lo hizo queriendo. Tienen que aprender a mantener sus juguetes ordenados.
- Pero siempre los levantan ustedes, le contestó Felipe.
- Si, pero es momento de que empiecen a ordenarlos ustedes. Son sus juguetes, sustesoros, y ustedes deben cuidarlos, le contestó su papá.

Los dos niños entendieron la lección y, desde ese día, trataron de ser más ordenados con sus juguetes.

Y colorín colorado, el cuento de Raúl y Felipe de hoy, ha terminado.

- Y ¿que pasó el con el autito, papá? ¿Le compraron otro a Felipe?
- No, pero me parece que Raúl, al ver que su hermano seguía triste, le regaló uno de los de él. De todas formas, como les dijo su papá, no fue culpa de Raúl. Recuerden ordenar sus juguetes mañana…

2 comentarios

  1. grexx!! /

    amm.. ezta chidOO!!

  2. cuento /

    vanessa

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