Y ahora, ¿cómo nos divertimos?

ago 03

Había una vez un nene llamado Raúl, que tenía un hermano, llamado Felipe. Una tarde lluviosa de verano, los hermanos estaban viendo la tele cuando de repente se cortó la luz en su casa.

- Ufa, dijo Felipe, no podemos ver la tele, tampoco vamos a poder jugar a la compu. ¿Y ahora, cómo nos divertimos?, exclamó llevando los dos brazos hacia abajo en señal de protesta por la situación.
- Vamos a jugar a un juego, le propuso Raúl a Felipe, viendo que la luz no iba a funcionar por un buen rato.
- Dale, gritó de alegría Felipe, contento de que su hermano mayor quisiera jugar con él.

Su mamá abrió las cortinas para aprovechar más la luz del sol y los hermanos comenzaron a jugar a un juego, luego a otro, después a otro, y a otro…  y así se pasaron toda la tarde jugando y divirtiéndose mientras su mamá preparaba la cena.

Y ahora, como nos divertimosLuego de casi dos horas y muchos juegos, regresó la luz y los hermanos saltaron de alegría, pero no por ello dejaron de jugar. Continuaron jugando al ludo, uno de los juegos favoritos de Felipe y sólo protestaron cuando tuvieron que abandonar el juego para sentarse a la mesa para cenar.

- Felipe, Raúl, los queremos felicitar por lo bien que se han portado hoy, les dijo su papá mientras cenaban.
- Si papá, le contestó Felipe. Estuvimos jugando un montón y sin pelear, no?
- Si, estuvo muy divertido, agregó Raúl.
- Asi es, estamos muy contentos de que hayan jugado juntos pero por sobre todo, que descubrieran lo divertido que resulta jugar entre ustedes en lugar de ver la televisión o jugar con la computadora, les siguió diciendo el papá. Cuando nosotros teníamos la edad de ustedes no teníamos computadora y habia muy pocos programas para chicos en la televisión. Sin embargo, nos divertíamos jugando con amigos o con nuestros hermanos, interactuando, hablando, y compartiendo eso tan lindo que en lugar de estar horas frente a una pantalla; realmente disfrutamos esas horas de juego.
- Y ¿quien ganaba cuando jugabas esos juegos, papá?,
preguntó Felipe
- A veces ganábamos, otras nos tocaba perder, pero no era el resultado o el máximo record lo que nos llenaba de diversión, sino el hecho de compartir un buen momento entre nosotros. Hoy ustedes han descubierto esto mismo. Espero que entre ustedes, como hermanos, y también con sus amigos, se obliguen a buscar más de estos momentos únicos que van a recordar por siempre.  Ese el es verdadero juego.

Ese día, los hermanos aprendieron una gran lección, que llevarán por siempre en su corazón.

Y colorín colorado, el cuento de Raúl y Felipe de hoy, ha terminado.

El hombre no deja de jugar porque se hace viejo, sino que se hace viejo porque deja de jugar.
Bernard Shaw

3 comentarios

  1. super mi sobrina re contenta como aprendio a leer con estos cuentos de lujo

  2. A Nicanor le gustan mucho los cuentos de Raúl

  3. buena chavere justo lo q buscaba y lo encontre bn

Comentar